Nunca supo que sería padre

Me llamo Sergio y esta historia empezó con una fecha.

Sabía que mi tatarabuelo había muerto joven. Aparecía en la partida de defunción con pocos años de vida. Siempre lo vi como una tragedia más en el árbol.

Hasta que revisé otra fecha.

Su hijo —mi bisabuelo— nació meses después de su muerte.

Mi tatarabuelo murió sin saber que sería padre.

Nunca vio el nacimiento.
Nunca sostuvo a su hijo en brazos.
Nunca supo que su apellido continuaría.

Mi tatarabuela estaba embarazada cuando lo perdió. Imagino el silencio de esa casa. El duelo mezclado con la espera. La vida y la muerte compartiendo el mismo techo.

Ese niño nació.

Creció sin padre.
Tuvo hijos.
Esos hijos tuvieron hijos.

Y, generaciones después, estoy yo.

A veces pensamos que nuestra historia empieza con nosotros. Pero no es así. Nuestra vida depende de decisiones, resistencias y casualidades que ocurrieron mucho antes.

Mi tatarabuelo no supo que sería padre.

Pero lo fue.

Y gracias a eso, su historia no terminó el día que murió.

Este homenaje es para él.
Y para todos los que no llegaron a ver el futuro que ayudaron a crear.

Porque aunque no lo supieran…

aquí estamos.

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