Cada uno hizo lo que pudo

Durante mucho tiempo pensé que mi familia no tenía grandes historias.

No hubo héroes.
No hubo guerras ganadas.
No hubo viajes extraordinarios ni apellidos ilustres.

Cuando veía documentales o leía libros de historia, sentía que nosotros no encajábamos en nada de eso. Éramos gente normal. Demasiado normal.

Mis bisabuelos trabajaron la tierra.
Mis abuelos trabajaron donde pudieron.
Mis padres hicieron lo que tocaba.

Nada espectacular.

Y sin embargo, un día entendí algo que me cambió la mirada.

Cada uno hizo lo que pudo.

Con lo que tenía.
Con lo que sabía.
Con el cansancio encima.
Con el miedo que tocara vivir en su época.
Con los recursos que había, que muchas veces eran pocos.

No tuvieron margen para soñar en grande.
Tuvieron que asegurar lo básico.

No buscaban dejar huella en la historia.
Buscaban que sus hijos comieran.
Que hubiera techo.
Que el invierno no fuera peor que el anterior.

No fue épico.
Fue constante.

Y ahora, al mirar atrás, entiendo que eso es enorme.

Porque gracias a esa suma de decisiones pequeñas, de sacrificios discretos, de madrugadas silenciosas y renuncias calladas… yo estoy aquí.

No heredé gloria.
Heredé dignidad.

La dignidad de quienes no pudieron elegir mucho, pero eligieron seguir.
La dignidad de quienes no tuvieron reconocimiento, pero sostuvieron generaciones enteras.
La dignidad de hacer lo correcto cuando nadie está mirando.

Durante años pensé que mi familia no tenía una gran historia.

Hoy sé que sí la tiene.

Es la historia de millones de personas que no aparecen en los libros, pero sin las cuales el mundo no habría seguido adelante.

Cada uno hizo lo que pudo.

Y eso fue suficiente.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios