Descubrí que mi abuela había perdido dos hijos antes de tener a mi padre.

Me llamo Ana y esta historia empezó como empiezan muchas búsquedas: con un nombre y una fecha.

Estaba revisando registros cuando aparecieron dos partidas que no encajaban con lo que siempre me habían contado. Eran hijos de mi abuela. Anteriores a mi padre. Murieron siendo muy pequeños.

Nunca se habló de ellos.

No están en ninguna foto familiar.
No aparecen en las historias que se repiten en las comidas.
No forman parte del relato oficial de nuestra familia.

Solo existen en documentos.

Y entonces entendí muchas cosas.

Entendí su forma de mirar a los niños.
Entendí su miedo constante a que algo pasara.
Entendí por qué el silencio ocupaba tanto espacio en casa.

Antes, perder hijos era algo demasiado frecuente. Y también demasiado doloroso como para hablarlo. Muchas mujeres siguieron adelante sin permiso para llorar. Criaron más hijos llevando dentro a los que ya no estaban.

Mi abuela hizo eso.

Antes de mi padre hubo dos vidas.
Y aunque nadie las nombre, también fueron familia.

Este homenaje es para ellos.
Y para todas las madres que cargaron duelos invisibles.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios