No supe cómo era hasta que murió.

Me llamo Clara y esta historia es sobre mi abuelo.

Viví muchos años cerca de él. Compartimos comidas, visitas rápidas, conversaciones cortas. Le preguntaba si estaba bien, si necesitaba algo, si hacía frío. Hablábamos del día a día. De lo práctico.

Nunca le pregunté por su infancia.
Nunca le pregunté qué soñaba cuando era joven.
Nunca le pregunté qué cosas le dolían.

Pensé que ya lo conocía.

Después murió.

Y fue entonces cuando empecé a reconstruir su historia. Mirando documentos, escuchando fragmentos de otros familiares, atando fechas, lugares, silencios. Descubrí una vida mucho más dura de lo que imaginaba. Descubrí decisiones que ahora entiendo. Descubrí por qué era como era.

Me di cuenta de algo incómodo: había conocido su rutina, pero no su historia.

No hubo reproches. Solo una culpa suave. Esa sensación de haber llegado tarde.

Hoy sé que muchos hacemos lo mismo. Damos por sentado que habrá tiempo. Que ya preguntaremos. Que siempre estarán ahí.

Este homenaje es para mi abuelo.
Y para todos los abuelos y abuelas a los que nunca llegamos a preguntarles lo importante.

Porque a veces el pasado se revela cuando ya no podemos escucharlo

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios