Mi bisabuela tenía miedo a dormir la siesta

Me llamo Julia, y este homenaje es para mi bisabuela Dolores.

En mi casa siempre se decía que Dolores nunca dormía la siesta.
Podía estar cansada, rendida, con dolor de espalda…
y aun así no se acostaba durante el día.
“Si duermo, pierdo la vida”, repetía.

De pequeña pensaba que era una frase simpática,
una rareza más de esas que todos tenemos,
un comentario para reírnos con cariño.

Con los años entendí que no era un chiste.
Era miedo.

Dolores había crecido durante años de guerra y hambre.
Años en los que dormir era dejar de vigilar,
en los que el sueño quitaba tiempo para buscar comida,
o para esconder lo poco que había.

Ese miedo se le quedó dentro para siempre.
Y aunque su vida cambió,
su cuerpo nunca olvidó.

Cuando los demás descansaban, ella seguía en pie.
Ordenaba, cocinaba, preparaba cosas para el día siguiente.
Y decía que ya dormiría “cuando tocara”.

No hablaba del pasado.
No explicaba nada.
Solo vivía así, como si descansar fuera peligroso.

Este homenaje es para mi bisabuela Dolores,
porque también la memoria vive en el cuerpo,
y hay miedos heredados que no se ven,
pero se sienten durante generaciones.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios