Me llamo Marina y este homenaje es para mi bisabuela Rosario.
De mi bisabuela siempre se decía lo mismo:
que no tiraba el agua caliente.
Cuando alguien se lavaba,
esa agua no se iba por el desagüe.
Servía para otra cosa.
Para fregar, para aclarar, para lo que hiciera falta.
Yo no la conocí,
pero crecí escuchando esa historia
como si fuera una manía curiosa.
Con los años entendí que no era una costumbre.
Era una forma de vivir.
Mi bisabuela había pasado épocas
en las que nada se desperdiciaba
porque nada sobraba.
Aprendió a aprovecharlo todo
sin quejarse
y sin explicarlo.
Ese gesto se quedó en la familia.
En frases como
“esto aún sirve”
o
“no lo tires”.
Hoy, cuando pienso en ella,
no la imagino en grandes momentos,
sino en esos detalles pequeños
que dicen mucho más de una vida.
Este homenaje es para mi bisabuela Rosario,
y para todas las personas
que aprendieron a sobrevivir
aprovechándolo todo.
Añadir comentario
Comentarios