Mi abuelo no sabía cuántos años tenía

Me llamo Ana, y este homenaje es para mi abuelo Eusebio.

En mi familia celebrábamos su cumpleaños todos los años.
Siempre el mismo día.
Siempre con la misma vela más.

Durante mucho tiempo nadie se preguntó si era correcto.
Era su día, y ya estaba.

Hasta que un día, hablando de papeles y documentos,
mi abuelo dijo algo que nos dejó en silencio:
«No sé exactamente cuántos años tengo.»

No lo dijo con pena.
Ni con drama.
Lo dijo como quien acepta algo normal.

Había nacido en una época en la que no todo se registraba.
En la que los nacimientos no siempre se apuntaban.
En la que los años se contaban “más o menos”.

Así que celebrábamos cumpleaños que no eran.
Edades aproximadas.
Fechas heredadas.

Y aun así, todos esos cumpleaños fueron reales.
Porque celebraban su vida,
no un número exacto.

Con el tiempo entendí que mi abuelo no necesitó saber su edad
para trabajar,
para formar una familia,
para estar.

Este homenaje es para mi abuelo Eusebio,
y para todas las personas
que vivieron antes de que los papeles lo ordenaran todo.
Porque aunque los años no estén claros,
su historia sí lo está.

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