El sitio que mi abuelo nunca ocupó en la mesa

Este homenaje nos lo envió una persona que quería recordar un gesto muy sencillo de su abuelo Ramón Villaseca Ferrer, algo que durante años formó parte de la vida familiar sin que nadie se preguntara demasiado por qué ocurría.

En todas las comidas familiares pasaba lo mismo.

Su abuelo nunca se sentaba en la cabecera de la mesa.

Siempre dejaba ese sitio libre.

Era algo tan habitual que nadie lo comentaba. Simplemente formaba parte de la manera en que la familia se reunía alrededor de la mesa. Pero con el tiempo empezó a preguntarse por qué lo hacía.

Un día decidió preguntárselo directamente.

Fue entonces cuando su abuelo le explicó que ese había sido siempre el sitio de su padre.

Aunque habían pasado muchos años desde su muerte, nunca quiso ocupar su lugar.

No era una norma escrita. No era una tradición familiar. Era una forma de mantener su recuerdo presente en algo tan cotidiano como compartir la mesa.

Durante toda su vida siguió dejando aquella silla vacía.

No como un gesto triste.

Sino como una forma silenciosa de respeto.

Con el tiempo entendió que, en muchas familias, la memoria también se transmite a través de pequeños gestos que se repiten sin necesidad de explicarlos.

Por eso quiso dedicarle este homenaje.

Porque hay recuerdos que no necesitan palabras para seguir vivos.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios