Mi abuela sabía cuánto costaba cada cosa

Me llamo Lucía y hay algo que siempre me llamó la atención de mi abuela.

Sabía cuánto costaba todo.

El pan.
La leche.
El aceite.
El azúcar.

Podía decir el precio exacto sin pensarlo demasiado.

De pequeña creía que simplemente tenía muy buena memoria. Me parecía curioso, pero no le daba mayor importancia.

Con el tiempo entendí que no era solo memoria.

Era experiencia.

Mi abuela pertenecía a una generación que había aprendido a vivir con poco. Durante años cada moneda contaba. Cada compra había que pensarla. Cada gasto tenía consecuencias.

Recordar los precios no era una habilidad curiosa. Era una forma de sobrevivir.

Hoy compramos muchas cosas sin pensar demasiado en su valor real. Pero para ellos cada producto tenía un peso concreto en la economía de la casa.

Por eso mi abuela sabía exactamente cuánto costaba todo.

Porque durante gran parte de su vida, cada moneda había importado.

Este homenaje es para mi abuela.
Y para todas esas generaciones que aprendieron a medir el mundo en monedas pequeñas… pero en esfuerzos muy grandes.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios