Mi bisabuela Dolores Sánchez, que no fue una buena madre

Mi bisabuela Dolores Sánchez no fue una buena madre.
No lo digo con rabia ni con ánimo de provocar. Lo digo porque es verdad, y porque en genealogía también hay que aprender a nombrar lo que no funcionó.

Vivió en la España rural, en un tiempo duro, con pocas opciones y muchas obligaciones. Eso explica muchas cosas, pero no las convierte automáticamente en correctas. Dolores cumplió con lo que se esperaba de ella en lo básico, pero falló en algo esencial: el cuidado emocional de sus hijos.

En la familia siempre se habló de ella con frases ambiguas. “Era así.” “No sabía hacerlo de otra manera.” “Bastante tenía.” Durante años acepté esas explicaciones sin cuestionarlas. Con el tiempo entendí que eran una forma de suavizar una realidad incómoda.

No fue una madre cercana. No fue cariñosa. No fue refugio.
Y eso dejó huella.

No escribo esto para juzgarla desde el presente ni para colocarme por encima. Tampoco para justificarla por el contexto. El contexto ayuda a entender, pero no borra las consecuencias. Sus hijos crecieron con carencias que se arrastraron durante generaciones, y eso también forma parte de la historia familiar.

Durante mucho tiempo pensé que homenajear a un antepasado significaba hablar bien de él. Hoy sé que no siempre es así. A veces, el homenaje más honesto es decir la verdad sin adornos, sin insultos y sin silencios.

Dolores Sánchez no fue solo madre. Fue hija de su tiempo, de su educación y de sus límites. Pero también fue responsable de lo que dio y de lo que no supo dar. Reconocerlo no la borra del árbol familiar. Al contrario: la coloca en su sitio real.

Nombrar lo que no funcionó me ha ayudado a entender mejor a quienes vinieron después. A comprender reacciones, miedos, formas de querer torpes. Y también a decidir conscientemente qué no quiero repetir.

Este homenaje no busca perdón ni absolución. Busca claridad.
Porque una familia también se construye entendiendo sus fallos.

Y porque incluso las historias difíciles merecen ser contadas con respeto.

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