La abuela que nunca tiraba los tarros de cristal

Este homenaje nos lo envió una persona que durante toda su vida vio a su abuela hacer algo que parecía completamente normal dentro de casa.

Nunca tiraba los tarros de cristal.

Da igual si eran grandes o pequeños. Siempre acababan guardados en algún armario de la cocina, perfectamente limpios y preparados para volver a utilizarse algún día.

Había tarros por todas partes.

Durante años aquello parecía simplemente una costumbre más, una pequeña manía doméstica que formaba parte de su manera de vivir.

Hasta que un día le preguntó por qué lo hacía.

Entonces su abuela respondió algo muy sencillo.

Dijo que todo puede volver a servir.

Que había vivido años en los que no se tiraba nada porque todo podía hacer falta más adelante. Y que, aunque la vida hubiera cambiado, ella nunca perdió aquella forma de ver las cosas.

Con el tiempo entendió que aquellos tarros no hablaban solo de ahorrar.

Hablaban de una generación que aprendió a valorar cada cosa pequeña.

Por eso quiso dedicarle este homenaje.

Porque a veces las costumbres más simples también cuentan una historia.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios