La parcela que mi bisabuelo nunca quiso vender

Este homenaje nos lo envió una persona que durante muchos años escuchó en su familia hablar de una pequeña parcela que su bisabuelo conservó toda su vida.

Era una tierra modesta.

No producía casi nada y tampoco tenía un valor especial para quienes la miraban desde fuera. Con el paso del tiempo, muchas personas le dijeron que lo más lógico era venderla. No parecía tener utilidad.

Sin embargo, nunca quiso hacerlo.

Durante años nadie entendía por qué insistía en conservar aquel terreno.

Parecía simplemente una costumbre.

Algo sin demasiada importancia.

Hasta que un día decidió preguntarle.

Entonces su bisabuelo le explicó que aquella parcela había pertenecido a su padre.

Era el lugar donde había pasado parte de su infancia. El lugar donde había aprendido a trabajar. El lugar donde había empezado su vida.

Para él no era solo una tierra.

Era una parte de su historia.

Era una forma de seguir unido a su familia.

Con el tiempo comprendieron que conservar aquella parcela no era una decisión económica.

Era una decisión emocional.

Por eso quiso dedicarle este homenaje.

Porque hay lugares que no se conservan por lo que valen.

Se conservan por lo que significan. 

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