Este homenaje nos lo envió una persona que quería recordar una decisión muy importante que tomó su abuelo cuando ya era mayor.
De joven no había podido ir a la escuela.
Como ocurrió con muchas personas de su generación, tuvo que empezar a trabajar siendo todavía muy joven para ayudar en casa. Durante años sacó adelante a su familia sin haber tenido la oportunidad de estudiar como hubiera querido.
Era algo que nunca comentaba demasiado.
Formaba parte de su historia.
Pasaron los años. Sus hijos crecieron. La vida cambió. Y cuando ya parecía que aquella etapa había quedado atrás para siempre, tomó una decisión que sorprendió a toda la familia.
Volvió a la escuela.
Quería aprender a leer mejor.
Quería aprender a escribir mejor.
Quería recuperar algo que siempre había sentido como pendiente.
No lo hizo por obligación. Lo hizo porque quería hacerlo.
Y cada vez que alguien le preguntaba por qué había decidido volver a estudiar siendo mayor, respondía siempre lo mismo:
Que nunca es tarde para aprender.
Hoy su familia recuerda aquella decisión como una de las lecciones más importantes que dejó.
Por eso quiso dedicarle este homenaje.
Porque hay personas que enseñan toda la vida… incluso cuando creen que están aprendiendo.
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