El abuelo que siempre salía a la puerta cuando llegábamos

Este homenaje nos lo envió una persona que quería recordar un gesto muy sencillo de su abuelo, algo que durante años formó parte de la vida familiar sin que nadie le diera demasiada importancia.

Cada vez que llegaban al pueblo ocurría lo mismo.

Antes incluso de bajar del coche, su abuelo ya estaba en la puerta esperándolos.

No importaba la hora ni el día. No hacía falta avisar. Él siempre estaba allí.

Durante mucho tiempo pensó que era una coincidencia, una costumbre más, algo que simplemente sucedía porque sí. Pero con los años empezó a darse cuenta de que no era casualidad.

Era algo que su abuelo hacía siempre.

Un día decidió preguntarle por qué salía a la puerta cada vez que llegaban.

Entonces le respondió algo muy sencillo.

Decía que así la casa parecía más alegre cuando entraban.

No era un gesto grande ni una tradición especial. Era su manera de recibirlos, de hacerles sentir que los esperaba, de demostrar sin palabras que aquella casa seguía siendo también la suya.

Con el tiempo entendió que hay personas que no necesitan decir lo importantes que son los suyos.

Lo demuestran estando allí.

Esperando.

Por eso quiso dedicarle este homenaje.

Porque hay gestos pequeños que se recuerdan toda la vida.

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