Este homenaje nos lo envió una persona que quería recordar a alguien muy importante en su familia, aunque nunca tuvo hijos propios.
Su tía abuela se quedó viuda siendo todavía joven. En una época en la que la vida cambiaba por completo tras una pérdida así, decidió quedarse cerca de los suyos y ayudar donde hacía falta.
Con el tiempo empezó a cuidar de sus sobrinos.
Estuvo presente en su infancia, en su crecimiento y en su vida cotidiana. Siempre estaba allí cuando la familia la necesitaba. Nunca lo hizo como una obligación ni como un sacrificio del que hablar después. Simplemente formó parte de su manera de vivir.
Pasaron los años.
Y cuando llegaron los hijos de aquellos sobrinos, volvió a estar allí.
También cuidó de ellos.
Para esa nueva generación fue una presencia constante desde el principio. Siempre sabía qué necesitaba cada uno. Siempre encontraba la manera de ayudar. Siempre tenía tiempo para todos.
Nunca tuvo hijos propios.
Pero ayudó a criar a tres generaciones de su familia.
Por eso, para todos ellos, siempre fue la abuela.
Este homenaje quiere recordar a esas personas que sostienen a una familia entera sin ocupar nunca el lugar principal en la historia, pero sin las que nada habría sido igual.
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